Aprendiendo el «sí» y el «no»

Cuando empezamos a trabajar la comunicación aumentativa y alternativa (CAA) con nuestr@s niñ@s con el Síndrome de Rett, hay que tener en cuenta la utilidad de lo que estamos enseñando. Empezar a trabajar CAA con unos sustantivos (manzana, galleta, etc.) es lo más fácil, pero no es muy útil ya que estas palabras pueden ser utilizadas en muy pocas situaciones. Por eso, el aprendizaje de CAA debería empezar centrándose en el vocabulario núcleo, que puede ser utilizado en una amplia variedad de situaciones y contextos de la comunicación.

Unas palabras de gran importancia y utilidad son el “sí” y el “no”. Son palabras más abstractas y más complicadas de enseñar que “la manzana”, pero las personas con Síndrome de Rett pueden aprender a comunicarlas. Estas respuestas son muy útiles en su día a día, ya que pueden utilizarse en diferentes situaciones, como responder a preguntas, realizar elecciones, expresar acuerdo o desacuerdo.

¿Cómo lo enseñamos?

Se recomienda empezar por enseñarles a comunicar “sí”. Para ello, los interlocutores deberían observar y decidir cuál es “el mejor sí” para esta persona. Cada una puede tener su manera de responder afirmativamente de forma natural, por ejemplo:

  • mirar al interlocutor
  • inclinar la cabeza hacia abajo
  • tocar el brazo del interlocutor
  • emitir un sonido específico
  • parpadear
  • girar la cabeza hacia la derecha o la izquierda
  • mirar el símbolo de “sí” o “no”

Los padres solemos tener la capacidad de interpretar incluso los gestos más sutiles de nuestros peques, ya que sabemos muy bien qué es lo que les gusta y podemos definir su respuesta física ante un estímulo agradable. Una vez establecido “el mejor sí”, tendríamos que:

  • compartírselo con todos los cuidadores e interlocutores para utilizarlo de una manera consistente en diferentes ámbitos.
  • reforzarlo y darle significado en varias situaciones comunicativas. Para ello, haremos un comentario acerca de cómo interpretamos su respuesta. Por ejemplo, si le preguntamos si quiere una galleta y nos mira a los ojos, le diremos “me estás mirando, sí quieres la galleta”.

También se podría enseñar la respuesta “sí” de forma más directa. Por ejemplo, diciendo “mírame para decir sí”.

En cuanto al “no”, podemos identificar otro comportamiento o gesto para expresarlo. O simplemente, interpretar como un “no” todo lo que sea diferente al “sí”. Por ejemplo, si al preguntarle si quiere ir al parque, mira en otra dirección, le diremos “no me estás mirando, creo que no quieres ir”. Al principio, este comentario, esta vocalización de nuestra interpretación de su gesto es clave, porque ayuda a la persona a asegurarse de que lo interpretamos correctamente. Con el tiempo, el comentario dejará de ser necesario, pues ella ya sabrá que entendemos su gesto.

Además de usar los gestos, podemos apoyarnos en CAA de baja o alta tecnología: símbolos impresos, tablas, botones, comunicador dinámico, etc. Lo importante es:

  • buscar la manera más cómoda y versátil para cada persona con el Síndrome de Rett. Por ejemplo, el comunicador dinámico puede ser muy útil, pero algo más complicado o imposible de usar en algunas situaciones, como en la calle o en la ducha. Por eso, hay que tener una alternativa en baja tecnología que pueda sustituirlo en aquellas situaciones.
  • ser consistentes en su uso y su posicionamiento. Por ejemplo, siempre posicionar el “sí” a la izquierda y el “no” a la derecha.

Para terminar, os dejamos un corto video resumen y un ejemplo de Agota (10 años) usando gestos “sí” y “no” en la clase con nuestra querida Sol Solís de la La Fábrica de Palabras.